lunes, 2 de marzo de 2020

Jalisco mi tierra… y la tuya

 

“¡Ay! Jalisco no te rajes, me sale del alma gritar con calor, abrir todo el pecho pa' echar este grito: ¡Qué lindo es Jalisco, palabra de honor!.”

(Fragmento de la canción “¡Ay, Jalisco, no te rajes!”, letras de Ernesto Cortázar)

En un valle en medio de una serranía
de Jalisco que ejerce su soberanía,
le llaman todos “La Perla tapatía”,
yace Guadalajara, la tierra mía.

El occidente de México, orgulloso,
presume a todos su “perla”, muy pomposo,
“¡Jalisco es México!” atrevidos pregonan
deporte, ciencia, fé y buen arte le adornan.

Del Santuario una torta se saborea
o una “ahogada” en la esquina se paladea,
un pozole o una birria debes cenar
con una jericalla para terminar.

Un traje de charro tal vez quieras vestir
si a las bellas tapatías quieres servir,
y de artesanía más vale que empaques
lo que encuentres en Tonalá y Tlaquepaque.

Obras maestras en muros apreciarás
y el más fino arte plástico te encontrarás,
al hoy que es “Patrimonio de la Humanidad”,
Hospicio Cabañas, se entra con humildad.

Recorre en sus calles puntos culturales,
edificios modernos y coloniales
pero aunque visites bellas catedrales,
no te olvides de Chapala… ¡y sus charales!

Debes ir a la laguna de Chapala,
que no se te olviden Los Chorros de Tala
tampoco la sierra en Mazamitla y Talpa;
parada de fé en Los Altos y Tapalpa.

Al norte en Tequila, sabrosos mezcales,
de Cocula sus mariachis musicales
y de Zacoalco sus finos equipales
de México, orgullos internacionales.

Si de mar y sol quieres tu piel llenar.
el Pacífico tiene el honor de impregnar
playas muy bellas al oeste ¡de verdad!,
Vallarta, Melaque y Barra de Navidad.

¿Inmuebles prehispánicos quieres conocer?
Ixtépete y El Grillo debes recorrer,
ruinas ancestrales en Guachimontones,
Jalisco lo tiene todo, ¡y a montones!

Si todavía duda tienes de venir,
a mí no me queda nada más qué decir.
¿Diversión y cultura quieres vislumbrar?
¡A Jalisco y su gente debes visitar!

- Roy Lobo (31.ago.2016)

sábado, 29 de febrero de 2020

Historia distópica


“Sea mi voluntad vivir este misterio fecundo, vagar con el vagabundo y compartir con cualquiera porque el día en que yo me muera se va a terminar el mundo.”

(Fragmento de la canción “Canto de un dios” de Enrique Quezadas)

Pudo ser la historia épica más asombrosa de su tiempo y quizá de otros tiempos.

Poseía un físico envidiable sin exagerar la musculatura pero con la fuerza en las partes en que es útil la fuerza; decían sus amistades, por ejemplo, que era capaz de mantenerse sostenido únicamente con las yemas de sus dedos por muchos minutos en bordes casi inexistentes de peñascos y acantilados y, además, cargando un peso extra prácticamente igual al suyo.

Además era alguien cuya resistencia, agilidad y elasticidad no se ponían en entredicho, aún era joven pero llevaba décadas viviendo en las duras condiciones que, al mismo tiempo, endurecen huesos y músculos.

Pero no era sólo el físico: era reconocido por sus pares como alguien quien era capaz de reaccionar rápida y muy inteligentemente ante casi cualquier contingencia de esas que nunca faltan en el transcurso de una aventura de esas de proporciones épicas. Incluso, poseía la motivación; de esas motivaciones que obligan a seguir moviéndose aún cuando las fuerzas parecen querer irse.

No era tampoco ajeno al liderazgo, poseía el “don de gentes”; carisma, empatía y su gusto en ayudar al prójimo lo encaminaban a esos lugares a los que sólo llegan pocos. No se le conocía vicio alguno pero no se negaba a una copa de vino o un tarro de cerveza de vez en cuando con las amistades.

Sabio como pocos, ocasionalmente se retiraba a las profundidades del bosque a meditar por horas y a veces por días…fue en una de estas horas de meditación que un reptil venenoso, sintiéndose inocentemente amenazado por la presencia del héroe, descendió del árbol en que se encontraba hasta donde reflexionaba sentado y... lo mordió. De no ser por el tropiezo que sufrió en la confusión y que le ocasionó un desmayo por un golpe en la cabeza, tal vez hubiera sobrevivido… pero no fue así y la historia utópica jamás pudo ser.

- Roy Lobo (16.jun.2016)

viernes, 28 de febrero de 2020

Brindis a una amistad


“Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo que en todo camino y jornada está siempre conmigo, aunque eres un hombre aún tienes alma de niño, aquel que me da su amistad su respeto y cariño.”

(Fragmento de la canción “Amigo” de Roberto Carlos y Erasmo Carlos)

Quiero proponer un brindis,
directo en su intención,
austero en su presentación,
y sencillo en su atril:

Brindo por ti, amigo,
por tu terquedad en buscarme,
tu inquietud al no encontrarme
y tu afición a estar aquí.

Brindo por tus facciones,
por tu faz transparente
y de máscara carente
incapaz de mentir.

Brindo por tus deseos
de bendecir mis victorias,
por compartir mis glorias
y acompañar mi sentir.

Brindo por tu agudeza
de aliviar mis porrazos,
por adornar los fracasos
y perdonar mi desliz.

Brindo por tus convicciones
y retar mi inteligencia,
por defender mi esencia
y motivarme a vivir.

¡Por ti amigo brindo!
¡Por ser quien tú eres!
¡Por recordar mis ayeres
pero que hoy estás aquí!

¡Gracias a ti amigo!
¡Gracias por ser mi hermano
y mi cómplice villano!
¡Por ser lumbrera para mí!

¡Salud!
¡Salud amigo por ti!

- Roy Lobo (9.feb.2016)

jueves, 27 de febrero de 2020

Imperdonable


“Yo podría perdonarte todo esto pero hay algo que no puedo, aunque quisiera, y es que con tu propio nombre me mintieras.”

(Fragmento de la canción “Mujer Perjura” de Alejandro García “Virulo”)

Tu cara sin maquillaje no me importa. Acepto que ustedes sienten un deber de hacerlo por presión social y por una competencia sexual que quién sabe cuándo comenzó, tal vez en tiempos inmemoriales. Acepto esa máscara temporal que oculta tu rostro que has de mostrar a tu amante en turno para llamar su atención. Y lo acepto porque yo soy partícipe de esa culpabilidad, reconozco que tu rostro pintado y esa mirada atrajo la mía y cedí.

¿Que no son tus ojos verdes? ¿¡Y!?, ¿cuál es el problema? Me había dado cuenta de tus lentes de contacto cuando fingiste una basura entrometida que, supuestamente, te sacó aquella lágrima que fuiste a secarte fuera de mi vista.

No puedo reclamar tampoco tu figura delgada sin curvas muy pronunciadas, tal vez a otros les atraigan más las formas voluptuosas y bien torneadas que nos venden las fotografías publicadas y muy retocadas como el ideal de mujer a perseguir. Dejé de ser ese hombre hace mucho y, en realidad, tu figura delgada me atrae y hasta la encuentro conveniente para los propósitos indecorosos que perseguía hace unas horas que te conocí.

Ni siquiera reclamo tus pestañas postizas que, debo reconocer, me sorprendieron un poco al encontrarme con ellas junto al espejo del sanitario en el que meticulosamente me preparaba para este "festín" sexual. Sólo quiero decirte que me decepcionó un poco comprobar que tu mirada coqueta, la que en un principio me cautivó, era artificiosamente ayudada.

Y menos te reclamo tu nariz respingada, en realidad se ve bien; ese cirujano plástico que comentaste hizo muy buen trabajo en tu rostro y en las ahora inexistentes “patas de gallo”... lo que me hace pensar en la edad real que debes tener, pero, tampoco importa, pues también creo que el amor no tiene edad.

Si he de ser completamente honesto, estuve a punto de irme cuando te quitaste la peluca pelirroja pero tu cabello real no resultó desagradable, corto sí, pero de un tono oscuro que contrasta naturalmente con tu tez más bien blanca. Me hizo preguntarme un poco por qué no te presentabas como tal si lo natural te venía mejor. “Cosas de mujeres debían ser”, entendí.

Tus brazos me gustan al tacto; dices que los ves muy “velludos” pero, de mi experiencia en otras tierras del oriente te digo, créeme, no tienes de qué preocuparte en comparación; antes, al contrario, me causan tus brazos y piernas cierto alivio al punto en el que me siento bien conmigo mismo al no ser un superficial que exija la ausencia total de vello en el cuerpo de mi amante.

No tuve ningún problema con tus labios carnosos, inflados a propósito con alguna sustancia, legal o no que, al beso, se sienten inacabables y que me hicieron perderme en algún lugar del cosmos dos veces hoy mismo. Pienso que, en mucho, esos besos fueron los que nos tienen aquí en este momento en la cama.

Cuando vi tus senos (y luego al tocarlos) inmediatamente comprendí y al mismo tiempo quedé maravillado del excelente trabajo que aquel mismo doctor hizo. Me sentí halagado por ser yo de los primeros en divertirme con el trabajo de otros.

Por favor no llores y trata de comprender mis sentimientos encontrados al tomar esta decisión de irme ahora.

Todo lo que te mencioné te lo perdono, no soy exigente en los “errores” que crees poseer y te has dado tiempo y dinero para disfrazarlos. Tu pasado no importa y el ser que me mostraste me fascinó desde el primer momento.

Sólo hay una sola cosa que no te puedo perdonar y es que hayas decidido, hasta este preciso momento, decirme tu nombre Rigoberto.

- Roy Lobo (6.may.2011)
Inspirado en la canción “Mujer Perjura” de Alejandro García “Virulo”.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Después del tiempo, ¿qué?


“Y hoy que de amores ya no tengo tiempo, amor de aquellos tiempos, cuánto añoro
la dicha inicua de perder el tiempo.”

(Fragmento del poema “Tiempo” de Renato Leduc)

─Tú y yo más allá del tiempo…

”… se antoja imposible pues mi pobre concepción del cosmos me dice que ese momento es inconcebible.

”¿Cómo va a ser posible que exista un momento en el que el tiempo no exista? Y si el tiempo, en efecto, tiene un final, ¿ya no hay más tiempo después entonces? ¿Qué viene después del tiempo? ¿El inicio de otro nuevo tiempo? O, ¿será este tiempo parte de otro tiempo más grande que inició mucho antes que el nuestro y terminará en otro futuro? Y ese tiempo, a su vez, ¿será parte de otro tiempo?

”Y, ¿dónde entra Dios en la ecuación? ¿Dios creo el tiempo donde transcurre el tiempo en el que se encuentra el nuestro? ¿En qué tiempo vive Dios? ¿Dios abraza al tiempo o el tiempo abraza a Dios? ¿Quizá Dios es Tiempo?

”… en fin, perdona que divague así en un momento romántico como éste. Sólo quería decirte que aún en ese inconcebible momento nuestro amor permanecerá incólume en las… Amor… ¡Amor! ¡Despierta!

- Roy Lobo (18.feb.2016)

martes, 25 de febrero de 2020

Calaverita a Lord Vader


“News guy wept and told us Earth was really dying, cried so much, his face was wet then I knew he was not lying.”

(Fragmento de la canción “Five Years” de David Bowie)

Doña “Calaca” se paseaba
tanto que de la Tierra salió,
¿paseaba?, más bien “espaceaba”
y al planeta Tatooine arribó.

Se encontró a Anakin divertido
reparando a Ci-Tri-Pi-Ó,
ahí lo encontró distraído
y ahí Skywalker se murió.

En cuenta no había caído,
faltaban cinco episodios más,
¡tonta!, se había distraído
y no habría Darth Vader jamás.

Un error había cometido,
la muerte ni cuenta se dio
que la saga había fallecido...
¡y a Anakin entonces revivió!

Los números ahora “cuadraban”
mil jedis a la lista agregó
¡ni el maestro Joda se salvaba!,
pero a Jar Jar Binks no se llevó,

Jaba el Hutt encabezaba
en la lista de los villanos
y un emperador figuraba
antes que terminara al año.

Pero cuando supo de Alderaan,
la muerte sí que se emocionó,
¡todo un planeta se llevará!
y en primera fila se sentó.

Anakin pues... ¡se queda vivo!
porque Lord Darth Vader surgirá,
démosle un empujoncillo
¡que ya su turno le tocará!

- Roy Lobo (31.oct.2015)
Inspirado en las historias y personajes de George Lucas

viernes, 4 de octubre de 2019

Yo, Pingüino


He was a no one, a zero, zero, now he's a hot shot, he's a hero. Here was a kid with his act down pat from zero to hero in no time flat. Zero to hero just like that.

(Fragmento de la canción “Zero to Hero” de David Zippel)

¿Villano yo? La diferencia entre “héroe” y “villano” es nada más el tiempo; hoy soy villano, mañana seré héroe, todo dependerá del humor social del momento… y yo entiendo muy bien eso aquí, en mi ciudad.

Sin modestia alguna, soy alguien que comprende y conoce esta ciudad, más que el hipócrita murciélago vigilante, él no acepta a Gotham City como es, él quiere cambiarla en algo que no puede ser ni será nunca. ¿Eliminar la corrupción? ¡Ja, ja! Acaso, ¿alguien en la historia del mundo lo ha logrado? Lo único que le queda al bati-estúpido ése es tener descendientes igual de psicópatas que él que lo sigan intentando cuando lo maten porque si esa es la meta, su batalla es interminable. Por eso, porque no la acepta así como es, él no ama a la ciudad realmente. Yo sí.

He podido emigrar a Metrópolis o a Central City; incluso a Washington, ahí junto al poder político de este país, pero siempre y sin dudarlo he elegido ésta, mi ciudad.

Pero no la amé siempre. Mi apariencia física me aseguró una niñez muy difícil incluso siendo un Cobblepot, familia centenaria, familia que me despreció junto al resto de la ciudad y que me alejó a los rincones más oscuros donde me vi forzado a entender el fondo y las formas de la vida en los bajos fondos. Por eso soy un verdadero habitante de Gotham. Yo viví y sufrí Gotham como nadie.

Odié mi ciudad aquellos años… pero hoy la amo; hoy comprendo que mi pasado me convirtió en el importante estadista que soy y que merece Gotham desde hace décadas.

¿Villano yo? Sólo sobrevivo y prevalezco. Tomo decisiones difíciles pero eso no me convierte en villano. He robado, he traficado y he matado pero siempre a favor de intereses superiores, mis intereses… y mis intereses son los de la gente de Gotham. ¿Quién ayuda a la ciudad mejor que yo? Mientras exista un cliente existirá un proveedor y yo soy EL proveedor sean ilegales o no mis productos y servicios. Que legislen lo que quieran en las cortes y en las cámaras. Las leyes de las calles, las leyes que realmente importan y funcionan, las promulgo yo incluso desde la cárcel.

He estado en prisión y hasta en ese maldito asilo de locos… ¿loco yo? ¡Por favor! Más locos están el “hombre murciélago” ése y el payaso que juega con él. ¡Ah, el payaso loco! Así, loco, me agrada muy a menudo; a veces me incomoda lo errático e imprevisible que es pero me agrada en general y, lo más importante, mantiene ocupado al murciélago.

¿Villano yo? ¿En serio? No solo soy emprendedor, soy político y en la política no existen los villanos mientras no seas de la administración pasada y aunque lo seas solo basta mantenerse vigente en la nueva y yo sé estar presente en la agenda social. ¡Que hablen mal del Pingüino! Que hablen lo que quieran mientras hablen de mí.

Por cierto que yo soy “El Pingüino”. ¿Creen ofenderme llamándome así? El primero que lo hizo allá en los tiempos de Don Falcone (Dios lo tenga en su regazo) ya no está hoy para confirmarlo; me “encargué” de él, ruidosamente, y desde entonces el mote ése es sinónimo de amistad para el que me conoce de cerca y de miedo para el que no. Además “Oswald Chesterfield Cobblepot” dejó de existir hace mucho tiempo. Murió casi en el momento en que nació pero ya les conté suficiente de mi familia.

¿Villano yo? Tal vez hoy yo sea el villano pero mañana lo será el murciélago, ya conozco a mi gente, y yo seré considerado el mayor benefactor de la ciudad incluso por encima de los Wayne.

¡Mejor aún! Mañana seré alcalde de Gotham, ¿por qué no?

- Roy Lobo (4.oct.2019)
Inspirado en las historias y personajes de DC Comics, Bob Kane y Bill Finger